Lisboa es tal vez una de las regiones vinícolas menos explotadas en Portugal, si embargo una de las más fáciles de acceder y una de las zonas más fascinantes y variadas del país.

Con un territorio bastante reducido, se sitúa al lado del mar y es sigilosamente recorrido por el río Tajo (Tejo en portugués).

De pequeña extensión con gran riqueza de contrastes y con 9 Denominaciones de Origen Controladas (D.O.C), siendo la región con más denominaciones.

  • Encostas d´Aire, situada en la parte más norte de la región, haciendo frontera con Beira Atlántica.
  • Lourinhã situado en la costa litoral cuenta con la única denominación en todo el territorio para aguardiente vínico.
  • Óbidos, tan conocida por su villa medieval, un poco más al  interior pero aún así con una influencia atlántica en sus vinos.
  • Torres Vedras, 100% atlántico que alberga varias de las quintas más conocidas de la región como es Adega Mãe, Quinta de Chocalpalha e Quinta de Sant´Ana.
  • Alenquer, Arruda dos Vinhos y Bucelas, por orden de norte a sur, estas zonas se ubican en el interior de la región con un clima menos moderado por el océano con presencia de clima más caliente. Alenquer es una zona que se caracteriza por la modernización y apuesta por cepas internacionales. Quinta do Monte D´Oiro, Quinta da Lapa, Quinta do Pinto y Quinta de Pancas son buenos ejemplos de vinos de esta zona. Bucelas por el contrario es una denominación que data de 1908, juntamente con Carcavelos y Colares, una de las más antiguas del país. Esta denominación es exclusiva para vinos blancos producidos mayoritariamente de la cepa Arinto. En Bucelas, a unos escasos 25 minutos de la ciudad, ofrece vinos con gran acidez, potencialidad para envejecimientos y contadores de historias.
  • Colares, la zona de producción de vino más atlántica de Europa, con un terroir muy particular, vinos salinos muy especiales y particulares. Se sitúa en Sintra, a unos 40 minutos de la ciudad de Lisboa.
  • Carcavelos, muy cerca de Lisboa, junto con Colares, es una de las zonas vinícolas que resiste a la presión inmobiliaria. Con el pasar del tiempo sus tierras para vid se han transformado en edificio que miran al mar, y las quintas productoras se cuentan ahora con una mano. Sede de uno de los secretos más guardados de Portugal, vinos fortificados medio dulces con grandísima acidez, elegancia y mineralidad.

Quinta de Sant’Ana

Visita à Quinta de Sant'Ana Era uma tarde de sol primaveril, a ocasião perfeita para explorar os vinhos da Quinta de Sant'Ana que está localizada a 12 km do mar Atlântico, em…

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